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Septiembre, ese mes temido por los alumnos y que los maestros añoramos.

Echamos de menos la vuelta de ese noveno mes que, parece desaparecido del mapa educativo desde que nuestra querida clase política lo eliminó del currículo, al menos en Cantabria.

Ese mes que realizaba una función callada, pero imprescindible para la educación continua de nuestros alumnos.

Alumnos que disfrutan de una calma estival que nada perturba, ya que no tienen la preocupación de ser evaluados en el mes innombrable, innombrable pero extremadamente útil, en muchos casos imprescindible para evitar la acción de la “goma de borrar”, de la que ya hemos hablado en la entrada anterior y que campa a sus anchas desde hace al menos… demasiados años.

Septiembre se ha convertido en el mes de la vuelta al cole, de la tranquila vuelta al cole, sin stress, sin obligaciones, con la única preocupación de lo que nos va a costar esa vuelta al cole, preocupación en este caso de los padres, por que los alumnos, a estas alturas ya no recuerdan ni como se cogía el bolígrafo de manera correcta.

Este añorado mes sólo preocupa ya a una pequeña parte de los alumnos, los de bachillerato, éstos siguen teniendo esa oportunidad de pasar de curso o examinarse de selectividad (ahora PAU) en septiembre, con sus casi tres meses para preparar esos exámenes y finiquitar el curso satisfactoriamente. ¿Afortunados o discriminados? Pregúntenle al responsable.

Por todo esto y por alguna cosa más que se nos olvida o se nos quiere olvidar… septiembre, vuelve.


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